¿Protección a cambio del muro? Así es la negociación contra reloj en Washington para legalizar a los dreamers

Los más optimistas esperan una solución para centenares de miles de jóvenes indocumentados antes del 8 de diciembre, cuando el Congreso debe aprobar más fondos para el gobierno. Los pesimistas temen que los inmigrantes pierdan sus permisos antes de lograr una ley que los ampare.

WASHINGTON DC.- “Pido a los miembros del Congreso que den un paso en nuestro favor”, dice llorosa ante las cámaras Diana Villeda, una dreamer que teme ser separada de sus hijos. Justo detrás de ella, con cara de compungido, aparece el legislador Carlos Curbelo, uno de los republicanos que está haciendo campaña a favor de una solución legal para los dreamers y que convocó esa rueda de prensa.

Conferencia con medios, cuatro reuniones con legisladores en la mañana, tres más en la tarde, cena con empresarios en la noche… Los dreamers están de gira en Washington DC estos días. No solo ellos. En ese mismo día, líderes empresariales organizaron un evento para presionar a favor de una ley y, al día siguiente, los legisladores demócratas hispanos invitaron a más dreamers a un almuerzo de Acción de Gracias.

Es una carrera contra reloj mientras se acerca el 5 de marzo de 2018, la temida fecha en la que el programa DACA, que protege a centenares de miles de jóvenes indocumentados, vencerá definitivamente. Y el Congreso es quien debe ahora encontrar una solución, que todavía parece complicada.

En Washington DC los más optimistas creen que se llegará a un acuerdo antes de fin de año. Este martes 28, el presidente Donald Trump se reúne con los líderes del Congreso para tratar el asunto. Los legisladores tienen hasta el viernes 8 de diciembre para aprobar una nueva financiación para el gobierno y evitar el cierre de la administración federal. En la mesa para lograr un acuerdo entre republicanos y demócratas, podría estar una solución legal para los dreamers.

Los más pesimistas, sin embargo, dudan incluso que se logre una salida política antes de la fecha límite del 5 de marzo.

El reto no es simple. Los republicanos deben limar sus diferencias en un tema tan sensible entre sus bases como es la inmigración, y los demócratas ya aceptan que la solución para los dreamers llegará a cambio de medidas migratorias que disgustarán a su electorado más progresista.

La sombra del muro

Un lobista con décadas en la capital dice que el futuro de los dreamers se resolverá con un toma y daca.

Algunos dreamers rechazan esa misma idea diciendo: “¡No somos moneda de cambio!”. El mismo Trump, en televisión nacional, mencionó en octubre que, si bien quisiera “hacer algo con DACA”, el Partido Republicano debe “obtener algo a cambio”.

El Dream Act, la única propuesta bipartidista, actualmente no contiene disposiciones que amplíen la militarización de la frontera, las detenciones o las deportaciones, pero políticos y analistas han enunciado que esta ley solo prosperaría a cambio de algunas de esas condiciones que son imprescindibles para Trump.

Para saber qué elementos forman parte de esta negociación basta con ver la serie de 70 medidas de inmigración que la Casa Blanca demandó en octubre al Congreso para lograr un acuerdo para los dreamers.

La lista incluye además de la financiación de un muro fronterizo, la ampliación de las políticas de detención de indocumentados y mayores restricciones para los niños que intentan solicitar asilo. Fondos para contratar a más jueces de inmigración, fiscales federales, y abogados y agentes de ICE . Denegación de subvenciones federales a ciudades santuario, eliminar la lotería de visas y convertir en obligatorio en los puestos de trabajo el sistema de verificación electrónica ‘E-Verify’.

Cada medida no cuenta con un apoyo unánime dentro de cada partido. Un empleado de un congresista demócrata dijo a Univision Noticias, por ejemplo, que los demócratas están más dispuestos a aceptar mayor control antidrogas, aumento de perros en la frontera, el uso de drones, y más guardacostas, pero no el muro.

“Lo más probable es que se llegue a un acuerdo entre republicanos y demócratas pero también entre las ideas de una solución permanente para los jóvenes inmigrantes y de robustecer la seguridad fronteriza”, dijo a Univision Noticias en su oficina el representante Carlos Curbelo, un republicano ejemplifica –como muchos otros– la división que hay en el partido.

La división conservadora

Los republicanos, con mayoría en ambas cámaras, tienen muy diferentes posiciones sobre cómo solucionar la situación de los dreamers:

  • Curbelo tiene su propia versión del Dream Act, que presentó en marzo y que es más exigente con qué dreamers podrían alcanzar un estatus legal en el país y bajo qué condiciones.
  • La única propuesta bipartita sobre la mesa es el Dream Act 2017, que presentaron en julio los senadores Dick Durbin (demócrata) y Lindsey Graham (republicano). Es, de hecho, la última versión del primer borrador lanzado en 2001, un recordatorio permanente de que 16 años después Washington DC todavía no ha sido capaz de lograr una solución. La actual propuesta, que podría ofrecer el camino a la ciudadanía a unos 1.7 millones de inmigrantes, sigue sin convencer a bastantes republicanos y centros de estudios conservadores, que la ven demasiado ámplia y la califican de “amnistía”.
  • Otros legisladores más conservadores buscan una ley más dura que impida la llamada ‘migración en cadena’. Es decir, quieren acabar con cualquier posibilidad de que los jóvenes inmigrantes puedan dar a sus cónyuges o familiares el derecho a ‘green card’. Así queda reflejado en el Succeed Act, con normas más estrictas y un alcance más reducido que la propuesta bipartidista. Están detrás tres senadores republicanos (Thom Tillis de Carolina del Norte, James Lankford de Oklahoma y Orrin Hatch de Utah), pero pocos en el Congreso le ven futuro a ese proyecto.
  • Otros legisladores, que presionan para endurecer también la inmigración legal, parecen ser el hilo directo con la Casa Blanca. En octubre el presidente Trump cenó con varios republicanos de línea conservadora, incluidos David Perdue y Tom Cotton, y les recordó que debe haber medidas migratorias que acompañen una solución para los dreamers. El muro es uno de los grandes escollos. Una empleada de un senador republicano explicó a Univision Noticias que las llamadas entre la Casa Blanca y ciertos republicanos han seguido en las últimas semanas. En las conversaciones, la administración sigue insistiendo “en más seguridad fronteriza y acabar con la migración en cadena”.
  • Siempre habrá republicanos que no aceptarán bajo ningún concepto legislar en favor de los dreamers. Los más citados son legisladores de la línea dura contra la inmigración ilegal, como Steve King, John Cornyn, Dave Bratt y Chuck Grassley. “Hay republicanos que no pueden poner su nombre en una aministía”, dice Mark Krikorian, director del Center for Immigration Studies, un grupo que busca restringir la inmigración. “Para ellos, aunque haya un paquete que incluya DACA a cambio de acabar con la migración en cadena, la lotería de visas, convertir en obligatorio el ‘E-Verify’, ¡todavía votarán en contra!”.
  • Y hay algo más: los dreamers no son ahora la prioridad en el Capitolio. Una reforma fiscal, sí. Después del fallido intento para acabar con Obamacare, la mayoría republicana necesita una tarea hecha en su agenda conservadora antes de las elecciones de medio período que renovarán los 435 asientos de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 del Senado. Y en esa dirección ha ido la actividad legislativa en las cámaras en los últimos días.

El estrecho margen de maniobra demócrata

Los demócratas ponen cara a esa falta de urgencia de los republicanos: Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes. Un miembro de una oficina demócrata en el Congreso lo llamó “el mayor impedimento” y lo describió como la persona que puede realmente forzar a los republicanos para que se pongan manos a la obra cuanto antes.

Algunos demócratas se quejan de la falta de avance por parte de los republicanos. “Los republicanos dicen que quieren que esto salga adelante, pero no se están moviendo, no hay acción real”, dijo un miembro del equipo de un congresista demócrata en Washington DC.

Sin embargo, los progresistas no tienen la sartén agarrada por el mango. Mientras los activistas presionan a favor de un Dream Act puro (Clean Dream Act), sin concesiones ni intercambios, los demócratas en el Capitolio ya saben que les tocará ceder.

“Habrá mucha de su gente a quien se le hará difícil entenderlo”, dice Mickey Ibarra, un latino que lleva años haciendo lobby progresista en Washington DC. “Va a ser una decisión muy, muy difícil para los demócratas. ¿Votamos a favor de financiar el muro a cambio de solucionar el asunto de los beneficiarios de DACA?”.

Activistas presionando al Congreso

Más de cien grupos en todo el país están coordinando acciones para hacer presión, con énfasis en las movilizaciones en la calle e iniciativas locales. Se comunican a diario a través de listas de correos y comparten un calendario donde escriben las actividades de cada día para evitar duplicar esfuerzos. Mantienen también llamadas diarias sobre cómo concentrar su foco en determinados legisladores y para definir la agenda mediática. Han empezado incluso a discutir sobre qué estarían o no dispuestos a negociar si no se logra un ‘Clean Dream Act’.

En la capital, activistas y lobistas saben que deben insistir una y otra vez para captar la atención del Congreso.

Los proinmigrantes se están enfocando cada semana en un beneficio diferente de DACA para atraer mayor atención de los medios y presionar a los congresistas. El primer tema fue cómo la eliminación del programa afecta a las comunidades LGBTQ, las familias y a las mujeres . Siguieron el cómo incide en los estudiantes y luego el impacto en la economía nacional y los empresarios. En esta semana, a la cual bautizan el Dream Act Now, harán énfasis en que el Congreso incluya una salida para los dreamers en las discusiones sobre el presupuesto.

Su idea es convencer a Washington de que el auténtico ‘deadline’ es mucho antes del 5 de marzo, pues algunos dreamers ya han perdido su protección contra la deportación. “No tienen tiempo para esperar más”, dijo Rafael J. Medina, portavoz del liberal Center for American Progress, a Univision Noticias.

Trump omnipresente

Donald Trump repitió tantas veces la promesa de un muro durante la campaña que podría marcarlo ahora como un mandato incondicional: sin dinero para el muro, no hay amparo para los dreamers. Y en ese supuesto caso, su poder presidencial puede ir más allá de la retórica y los tuits.

“El presidente puede vetar potencialmente una medida que no dé respuesta para acabar con la cadena migratoria”, dice Thom Tillis a Univision Noticias, un senador de Carolina del Norte que presentó una de las propuestas de ley más conservadoras para los dreamers. Si Trump usa el poder de veto, no vale la aritmética habitual y se necesitan hasta 67 senadores para anular el veto. Una cifra nada fácil.

De momento, el senador Tillis dice que ya están trabajando para fusionar el Dream Act bipartidista y su propuesta más restrictiva. Prevé que un proyecto de ley más firme pueda debatirse en las cámaras lo más pronto en enero. Y Tillis es de los optimistas en el Capitolio.

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Por: Damià S. BonmatíOlivia Liendo 27 de Noviembre

 

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